第一财经

**Nuevo proyecto de ley de la UE propone una “clasificación en cuatro niveles”: ¿Intenta desplazar a los gigantes de la nube estadounidenses o es más un farol que algo concreto?**

原文:欧盟新法案祭出“四档分级”要赶走美国云巨头,还是雷声大雨点小?

Resumen del contenido principal

La Unión Europea (UE) ha lanzado un paquete de medidas para garantizar su soberanía tecnológica con el objetivo de superar su posición de seguidora en áreas como la inteligencia artificial (IA) y los semiconductores, abarcando cuatro campos clave: chips, IA/clústeres de cómputo, código abierto y digitalización energética. No obstante, la implementación de este plan se enfrenta a numerosos desafíos prácticos: una brecha tecnológica difícil de cerrar, una gran falta de fondos, un bajo nivel de participación empresarial, y las restricciones reales contra las empresas tecnológicas estadounidenses son limitadas. Además, hay dudas sobre el equilibrio entre la "soberanía" y la "competitividad" de la UE.

I. ¿Por qué la UE se apresura tanto a establecer su propia soberanía tecnológica?

En resumen, es una medida para evitar quedarse sin recursos clave. Los datos de la propia UE muestran que el 80% de los productos y servicios digitales dependen de proveedores extranjeros; el mercado de clústeres de cómputo está monopolizado por empresas como Amazon, Google y Microsoft; en el campo de la IA generativa, no puede competir con compañías de Silicon Valley como OpenAI y Anthropic; y cada año invierte 264 mil millones de euros en tecnología estadounidense. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha declarado claramente: "La operación de los hospitales y la estabilidad de las redes eléctricas son cuestiones críticas que no podemos permitir que dependan de otros; de lo contrario, si ellos deciden bloquearnos, lo harán, lo que pondría en peligro la seguridad y los intereses de nuestros ciudadanos".

II. ¿Cuáles son los cuatro puntos clave del plan?

La UE busca mejorar sus debilidades en estos cuatro ámbitos:

1. Ley de Chips 2.0: Fomentar la capacidad tecnológica en semiconductores, tanto en investigación y desarrollo como en el equilibrio entre oferta y demanda (para que Europa pueda fabricar chips avanzados por sí misma).

2. Ley de IA/Clústeres de Cómputo (CAIDA): Apoyar la investigación y desarrollo en IA y clústeres de cómputo, simplificar los procedimientos de aprobación para centros de datos y establecer un "marco de evaluación de soberanía" para determinar qué empresas pueden prestar servicios al sector público europeo.

3. Estrategia de código abierto: Priorizar el uso de tecnologías de código abierto europeas en los departamentos gubernamentales en lugar de productos extranjeros.

4. Hoja de ruta para la digitalización energética: Integrar modelos de IA y centros de datos en el sistema energético europeo de manera eficiente y segura, asegurando que Europa tenga el control total.

III. ¿Puede realmente la "clasificación de soberanía" en clústeres de cómputo expulsar a las empresas estadounidenses?

Aunque la UE ha establecido cuatro niveles de soberanía, su impacto real en las empresas estadounidenses es limitado:

  • Nivel 1 (70% de los datos públicos): Solo se requiere que los datos estén almacenados en Europa. Las compañías de cloud estadounidenses como Google y Amazon ya tienen centros de datos en el continente, por lo que no se ven afectadas.
  • Nivel 2 (20%): Los gobiernos extranjeros no pueden acceder a los datos. Las empresas estadounidenses pueden seguir operando siempre que localicen sus sistemas de procesamiento de datos en Europa.
  • Nivel 3 (9%): Se requiere la propiedad y el control europeo, pero la UE puede establecer excepciones para que también empresas no europeas cumplan con los requisitos.
  • Nivel 4 (1%): Se necesita un control total del stack tecnológico (desde hardware hasta software), aunque esto solo se aplica a datos de defensa estratégica y, en la actualidad, las empresas europeas no cumplen con estos estándares.

Por lo tanto, las empresas estadounidenses seguirán dominando la mayor parte del mercado de clústeres de cómputo en Europa, aunque el 1% más crítico ha sido excluido.

IV. ¿Qué obstáculos impiden la implementación del plan?

  • Gran falta de fondos: La UE quiere construir cinco supercentros de datos para IA (cada uno requerirá 100.000 chips avanzados), con un presupuesto total de 20 mil millones de euros, pero solo ha aportado 4.1 mil millones; el resto depende de los estados miembros y las empresas. Actualmente, los fondos solo son suficientes para construir dos centros, y las subvenciones no estarán disponibles hasta 2028 o 2030.
  • Poca participación empresarial: El número de empresas interesadas en licitar se ha reducido de 70 a 10 grupos. Por ejemplo, el grupo Schwarzkopf (propietario de la cadena de supermercados Lidl) se retiró debido a los procedimientos complejos; Deutsche Telekom solo está dispuesta a invertir entre el 10% y el 15% del capital.
  • Riesgo de obsolescencia tecnológica: Las empresas temen que los centros de datos construidos hoy en día queden obsoletos en 3-5 años, lo que aumentaría los costos y podría resultar en pérdidas.

V. ¿Qué cuestiones plantean las críticas desde el exterior?

  • Dificultad para cerrar la brecha tecnológica: Los analistas de Bloomberg sostienen que el mercado global de IA se está polarizando, y Europa podría verse dominado por modelos estadounidenses.
  • La legislación no es suficiente: El presidente de la asociación europea de semiconductores afirma que "no se puede ser líder solo con leyes; también es necesario innovar rápidamente y desarrollar la industria, así como haber una demanda real en el mercado".
  • Contradicción entre soberanía y competitividad: Los investigadores de think tanks berlineses señalan que la UE no ha definido claramente cómo equilibrar el control tecnológico con la competitividad de sus productos; restringir a las empresas extranjeras podría obligar a los usuarios europeos a utilizar productos de menor calidad.
  • Descontento de las empresas estadounidenses: Las asociaciones industriales estadounidenses consideran que esta medida es discriminatoria, ya que excluye a proveedores internacionales y reduce las opciones para los usuarios.

En resumen, el plan de soberanía tecnológica de la UE es ambicioso, pero enfrenta muchos desafíos reales: falta de fondos, escaso interés empresarial, una brecha tecnológica significativa y un largo camino por recorrer antes de lograr su objetivo de independencia.