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**El enfoque chino para el desarrollo coordinado de recursos, medio ambiente y población, y su impacto internacional**

原文:资源、环境、人口协调发展的中国方案及国际影响

Resumen de los principales puntos

Esta noticia se centra en tres logros prácticos de la construcción de una civilización ecológica en China: primero, el proyecto “Tres Norte” ha logrado cerrar el borde del desierto de Taklamakan, obteniendo un beneficio doble con la lucha contra la desertificación y el desarrollo industrial, lo que ha cambiado la situación local de ser dependientes de los recursos naturales a enriquecerse gracias a ellos; segundo, la industria del bambú, a través del desarrollo de toda la cadena de valor y la innovación para reemplazar el plástico y el acero con bambú, se ha convertido en una vía clave para la transformación verde; tercero, la experiencia china en la lucha contra la desertificación se ha extendido al extranjero, donde ha ayudado a países como África y Brasil a controlar la desertificación y aumentar los ingresos de sus habitantes. En general, muestra los resultados nacionales e internacionales del enfoque chino de desarrollo coordinado entre recursos, medio ambiente y población, confirmando que la construcción de una civilización ecológica es tanto un proyecto ecológico como uno para enriquecer a las personas.

1. Cerrar el borde del desierto: De “el mar de la muerte” a “ganar dinero con el desierto”

Puedes entender “cerrar el borde del desierto” como construir una especie de “muro verde” alrededor del desierto: se plantan árboles y hierba en los bordes, y se crean barreras de arena para evitar su expansión. En los tres años del proyecto “Tres Norte”, la zona de protección alrededor del desierto de Taklamakan no solo se ha ampliado, sino que también ha aumentado en 9.38 millones de mu (un mu es aproximadamente 667 hectáreas), con anchuras que varían de 110 a 7500 metros, convirtiéndose en una verdadera barrera ecológica.

Lo más importante es que este esfuerzo no ha sido en vano: las comunidades locales han combinado la lucha contra la desertificación con la generación de ingresos. Por ejemplo, en el condado de Minfeng, en la región de Hotan, se han asignado áreas para la lucha contra la desertificación que llegan hasta cada hogar, permitiendo a los residentes beneficiarse mientras protegen el medio ambiente; en el condado de Yutian, se han plantado 300.000 mu de tamariscos y saxaul, y también se ha cultivado cistanche (una planta medicinal), además de 70.000 mu de rosales, promoviendo así el desarrollo económico y ecológico. En el condado de Hotan, incluso se crían langostas y percas en el desierto, aumentando la superficie de cultivo de miles a más de 3800 mu; en el condado de Cele, se ha plantado alfalfa y maíz en áreas desérticas, transformando la arena amarilla en oasis. Hasta 2025, las culturas económicas adaptadas al desierto en Xinjiang suman un total de 10.83 millones de mu, con una valoración de 28.9 mil millones de yuanes y han generado empleo para más de 300.000 personas. También se ha implementado un modelo de lucha contra la desertificación mediante energía fotovoltaica, donde se genera electricidad en las placas solares mientras se controla el desierto y se cultivan animales entre ellas, devolviendo vida a estas áreas antes desoladas.

2. La industria del bambú: Un pequeño cultivo que sostiene un mercado de 520 mil millones de yuanes y puede reemplazar al plástico y el acero

China es un país con una larga tradición en el uso del bambú, que se ha utilizado desde la Edad Neolítica para construir casas y fabricar herramientas. Hoy en día, la industria del bambú abarca todos los sectores de la economía: su valor total en 2025 alcanzó los 520 mil millones de yuanes, representando el 60% del comercio mundial de productos de bambú.

¿Cómo se ha logrado esto? Primero, mediante una cadena de producción integral que abarca desde el cultivo del bambú hasta la fabricación de muebles, materiales de construcción, alimentos y artesanías de bambú, así como actividades relacionadas con la cultura y el bienestar. Segundo, a través de innovaciones para reemplazar otros materiales; por ejemplo, utilizando productos de bambú en lugar de plástico desechable (como cajas de comida) o acero (para hacer paneles de camiones pesados y traviesas de ferrocarril), que son más ligeros y duraderos. Tercero, con el apoyo de políticas gubernamentales: se han establecido institutos de investigación para la industria del bambú y se han desarrollado estándares para reemplazar el plástico con bambú, además de medidas de financiación verde y compras públicas que impulsan el crecimiento empresarial. Actualmente, hay más de 10.000 empresas dedicadas al procesamiento del bambú en todo el país, y más de 29 millones de personas dependen de esta industria para su sustento. En cerca de 10 condados y ciudades, el valor anual de la industria del bambú supera los 10 mil millones de yuanes, y se espera que alcance los 1 billón para 2035.

3. La experiencia china en la lucha contra la desertificación se extiende al extranjero: Ayudando a otros países a combatir la desertificación y a salir de la pobreza

Los métodos chinos para controlar la desertificación no solo son efectivos a nivel nacional, sino que también se han exportado a África y Brasil. Por ejemplo, en Mauritania, donde los problemas de desertificación han sido graves durante décadas, empresas chinas han ayudado a plantar plantas resistentes a la sequía y a establecer áreas de demostración para la lucha contra la desertificación. En estos lugares, la cobertura vegetal ha aumentado del 3% al 22%, y más de 2000 pastores han visto un aumento en sus ingresos gracias a estos proyectos ecológicos; en Níger, la tasa de mortalidad de ganado ha disminuido en un 35%; en Etiopía, se han creado más de 200 hectáreas de áreas cerradas para la conservación vegetal.

En el noreste de Brasil, donde la desertificación es un problema importante, empresas chinas han ayudado a restaurar la vegetación y a desarrollar proyectos de almacenamiento de agua, adaptados a las condiciones locales, lo que ha beneficiado tanto al medio ambiente como a los residentes. Estos casos demuestran que los enfoques ecológicos chinos no se limitan a inversiones sin resultados concretos, sino que consideran tanto el medio ambiente como el bienestar de las personas.

4. Detrás del cambio ecológico hacia riqueza: La doble impulsión de políticas y mercado

¿Por qué la construcción de una civilización ecológica en China ha generado un “efecto de riqueza”? La clave está en vincular la protección ambiental con el desarrollo económico:

  • Guía política: El gobierno chino continúa invirtiendo en proyectos como el “Tres Norte”, proporcionando fondos y apoyo normativo para la industria del bambú, y alienta a las empresas a participar mediante financiación verde.
  • Demanda del mercado: La demanda mundial de productos ecológicos está en aumento (como la sustitución del plástico por bambú), como demuestra la participación de más de 300 empresas en la Feria Internacional del Bambú de Shanghái.
  • Modelos innovadores: Tanto los enfoques basados en la combinación de la lucha contra la desertificación con el desarrollo industrial como aquellos que utilizan tecnologías y conceptos nuevos para convertir recursos ecológicos en fuentes de ingresos (como la energía fotovoltaica o el reemplazo del acero por bambú) son clave.

En resumen, los esfuerzos chinos demuestran que es posible transformar los “montes verdes y aguas claras” en “montes de oro y plata”: proteger el medio ambiente mientras aumenta el bienestar de las personas y ayudar a otros países a resolver sus problemas. Esa es la verdadera fuerza de los enfoques chinos.