Resumen del contenido principal
Recientemente, Estados Unidos emitió un decreto ejecutivo que mejora significativamente la aplicación de las leyes aduaneras, con el objetivo central de fortalecer el sistema de “Importer of Record (IOR)”. Un IOR es la entidad responsable de pagar los aranceles y asegurar el cumplimiento de las regulaciones al importar productos. Las nuevas normas imponen requisitos más estrictos a todos los IOR, como poseer activos o depósitos en territorio estadounidense y tener un historial de cumplimiento sólido. En particular, para los IOR extranjeros, se han establecido restricciones adicionales (como limitaciones a las importaciones informales y la necesidad de garantías y certificaciones especiales). Además, se ha incrementado la intensidad de la aplicación de la ley (ampliación del personal y aumento de inspecciones aleatorias) así como las sanciones (multas mínimas del 50% y eliminación de descuentos por infracciones repetidas). Estos cambios aumentarán los costos y elevarán las barreras para que las empresas extranjeras importen a Estados Unidos, lo cual tendrá un efecto disuasorio a corto plazo. No obstante, a largo plazo, podría conducir a problemas como una menor eficiencia en el despacho aduanero y acumulación de mercancías en los puertos.
I. Mejora significativa del sistema IOR: se restringen aún más las calificaciones de los importadores
Un IOR es, en esencia, la entidad responsable de la importación; para vender productos a Estados Unidos, es necesario contar con una organización que se encargue del despacho aduanero y el pago de los aranceles. Las nuevas regulaciones imponen requisitos más estrictos:
1. **Todos los IOR deben ser “capaces”: deben tener activos físicos en territorio estadounidense (como almacenes u oficinas) o pagar depósitos suficientes para cubrir posibles aranceles y multas, además de gozar de una “buena reputación” (sin anteriores infracciones o pagos de impuestos a tiempo); de lo contrario, no podrán continuar importando.
2. Es más difícil para los IOR extranjeros: Las empresas extranjeras que deseen actuar como IOR no podrán recurrir a métodos de importación informales (como envíos pequeños o mercancías de bajo valor con procedimientos aduaneros simplificados). Si optan por la importación oficial, deben cumplir con dos condiciones: o no necesitan mantener un depósito continuo (a menos que cuente con autorización especial del servicio aduanero), o obtener la certificación CTPAT (una normativa de seguridad de la Alianza Comercial contra el Terrorismo de EE. UU., que exige medidas de seguridad estrictas en la cadena de suministro, lo cual no es sencillo de cumplir).
3. Los IOR estadounidenses no pueden ser empresas fantasma: Los IOR locales deben ser compañías que operen realmente en EE. UU.; no se permite utilizar sociedades fantasma ni direcciones falsas para evitar obligaciones legales; deben tener ubicaciones y activos reales.
II. Aumento de los costos y barreras para las empresas extranjeras que importan a EE. UU.
Anteriormente, las reglas para que las empresas extranjeras actuaran como IOR eran más flexibles. Con estas nuevas normas, muchas empresas tendrán que realizar ajustes:
- Posiblemente necesiten establecer presencias en EE. UU.: Por ejemplo, según el abogado Guan Jian, las empresas extranjeras podrían tener que abrir compañías y adquirir activos en el país para evitar quiebras y evasiones de obligaciones.
- Aumento de la presión en los procesos de despacho aduanero y financiero: Las nuevas regulaciones elevan los requisitos de depósito, lo que implica dejar más dinero en poder de las autoridades aduaneras; además, los procedimientos de declaración se han vuelto más complejos, aumentando así los costos.
- Gran impacto en el comercio electrónico transfronterizo y los fabricantes extranjeros: Las empresas que dependen de agentes aduaneros estadounidenses para el despacho de sus importaciones o que realizan importaciones de bajo valor enfrentarán una presión significativa en términos de cumplimiento.
III. Sanciones más severas: las consecuencias de las infracciones se duplican, con un enfoque especial en estos casos
El decreto ejecutivo no solo modifica las reglas, sino que también intensifica la lucha contra las infracciones:
1. Mejoras en los métodos de aplicación de la ley: Es posible que el servicio aduanero amplíe su personal, aumente la frecuencia de inspecciones aleatorias y actualice sus sistemas de gestión, lo que dificultará aún más ocultar las infracciones.
2. Sanciones más draconianas: Las sanciones se han endurecido; los estándares deben modificarse dentro de 90 días, con multas mínimas del 50% del monto adeudado (a menos que se trate de cuestiones de seguridad nacional). No hay descuentos para infracciones repetidas.
3. Enfoque especial en cuatro tipos de casos: productos relacionados con trabajo forzoso, clasificación incorrecta de mercancías (por ejemplo, asignar productos con altos aranceles a categorías con aranceles más bajos), declaración de precios falsos (para reducir los pagos de aranceles) y transbordos ilegales (como enviar productos desde China a terceros países para luego ingresarlos a EE. UU. con el fin de evadir obligaciones fiscales).
IV. Efectos controvertidos: disuasorio a corto plazo, pero posibles problemas a largo plazo
Los expertos tienen opiniones divergentes sobre los efectos de estas mejoras:
- Disuasorio a corto plazo: Según Yan Guangpu, a corto plazo, las empresas serán más cautelosas y evitarán infringir las regulaciones.
- Preocupaciones a largo plazo:
- Dudas sobre la capacidad de aplicación de la ley: Incluso con más inspecciones aleatorias, es posible que el servicio aduanero no pueda verificar todas las importaciones; además, algunas situaciones controvertidas (como la clasificación de productos) podrían ser difíciles de resolver.
- Disminución en la eficiencia del despacho aduanero: Con una aplicación más estricta de la ley, los procesos se ralentizarán y podría producirse acumulación de mercancías en los puertos, afectando el suministro logístico nacional.
Transferencia de costos a los consumidores: Los mayores costos de cumplimiento por parte de las empresas podrían terminar reflejándose en los precios de los productos que compran los consumidores estadounidenses.
En resumen, la actual mejora de las medidas aduaneras estadounidenses tiene como objetivo cerrar brechas en el sistema de importación, pero podría tener efectos secundarios tanto para las empresas extranjeras como para la cadena de suministro local. Los verdaderos resultados dependerán de cómo se apliquen estas nuevas regulaciones en la práctica.