虎嗅

“Posibilidades ilimitadas” ciertamente tienen sentido, pero el problema radica en que las personas de la sociedad moderna son propensas a sufrir de lo que se podría llamar la “enfermedad del infinito”.

原文:“无限可能”当然有意义,但问题在于现代社会人很容易患上“无限病”

Resumen del contenido central

Este diálogo se centra en la esencia de la educación, abordando las dificultades de la vida universitaria, las formas de superar los periodos de incertidumbre en la vida (similar al período de la Odisea) y el significado de la educación permanente. Las expertas en educación Lin Xiaoying y Yang Qianqian señalan que los estudiantes universitarios están actualmente atrapados por un sistema de evaluación basado únicamente en las calificaciones, cuyo origen radica en la ruptura de las relaciones educativas (los estudiantes desean ser reconocidos pero son ignorados). Una buena vida universitaria debe considerarse dentro del contexto general de la vida, y no simplemente como una búsqueda obsesiva de becas de posgrado. La narrativa romántica de “posibilidades ilimitadas” puede llevar a una “enfermedad ilimitada” (querer probarlo todo sin profundizar en nada); es necesario ser proactivo y centrarse en una sola cosa, como el “sapo al fondo del pozo”. La graduación no es el final de la educación; el aprendizaje permanente y el autodesarrollo son lo realmente importante.

I. ¿Por qué los estudiantes universitarios están atrapados por las calificaciones? La ruptura de las relaciones educativas es el problema central

Yang Qianqian observa que lo que más preocupan a los estudiantes hoy en día son sus calificaciones y sus opciones profesionales. En comparación con su propia experiencia universitaria, donde podía hablar horas enteras con sus profesores, lamenta que los estudiantes estén restringidos por un sistema de evaluación único. Lin Xiaoying destaca que el problema no radica en la competencia desenfrenada (“involvement”), sino en la pérdida de las relaciones educativas: los estudiantes no reciben respuesta de sus profesores y solo pueden demostrar su valor a través de calificaciones altas. Por ejemplo, cuando Yang Qianqian escribió un mensaje de cinco páginas para despedirse de sus estudiantes, uno de ellos lloró al decir que era la primera vez que un profesor recordaba su nombre; otros estudiantes utilizan estrategias para obtener buenas calificaciones, pero siempre temen ser descubiertos como no haber aprendido realmente, lo cual les causa mucha ansiedad. El precio de esta forma de vida es la pérdida del disfrute del aprendizaje inmersivo y de las oportunidades para enriquecer su alma.

II. Una buena vida universitaria: No consideres la universidad como una extensión de la escuela secundaria; conecta el pasado con el futuro

Lin Xiaoying cree que la universidad no es una etapa aislada, sino un punto de conexión entre el pasado y el futuro:

  • Pasado: Los días tensos de la escuela secundaria han terminado. ¿Debes relajarte completamente o continuar ansioso?
  • Futuro: No es obligatorio seguir con estudios de posgrado. Después de aconsejar a un estudiante que abandonara su obsesión por obtener una beca, este comenzó a ver las opciones laborales con nuevos ojos y hasta decidió tomar cursos más exigentes, aunque afectaran sus calificaciones.

Lo importante es ver la universidad dentro del flujo general de la vida: al final, tendrás que trabajar para ganarte la vida, y no necesariamente obtendrás las habilidades necesarias únicamente a través de un título universitario.

III. ¿Las “posibilidades ilimitadas” son una trampa? Evita la “enfermedad ilimitada”; sé como el “sapo al fondo del pozo”

Los jóvenes a menudo se sienten inspirados por la idea de tener “posibilidades ilimitadas”, pero esto puede llevarlos a la confusión. Lin Xiaoying llama a esta perspectiva una “narrativa romántica” que conduce a la “enfermedad ilimitada”: quieren probarlo todo sin profundizar en nada (cambiar de trabajo, de pareja, etc.). Su solución es ser proactivo y centrarse en algo que puedan hacer a largo plazo. Por ejemplo, después de obtener su doctorado, eligió un trabajo en una universidad con un salario más bajo porque quería hacer algo que la hiciera sentirse orgullosa de sí misma. También menciona el ejemplo de los viajes: cuando era joven y no podía permitirse comprar una casa, usó sus ahorros para viajar por China y observar las expresiones de la gente local (siguiendo el consejo de Rousseau en “Emilio”), lo que le ayudó a encontrar su dirección. Insiste en que los “flotadores” son más importantes que los “anclajes”: los flotadores indican la dirección (te motivan a seguir adelante), mientras que los anclajes te atan.

IV. La graduación no es el final de la educación: El aprendizaje permanente es clave; no te etiquetes a ti mismo

Lin Xiaoying sostiene que la educación escolar es solo una parte de la vida; el autoaprendizaje es aún más importante. Muchas personas encuentran éxito en áreas que no están directamente relacionadas con su especialidad porque tienen la capacidad de aprender permanentemente. Ella se opone firmemente a etiquetarse según los resultados del test MBTI (por ejemplo, pensar “Soy un tipo I, por lo tanto, tengo timidez social”), ya que esto puede cerrar las posibilidades de cambio. Uno de sus estudiantes, inicialmente tímido, superó su miedo y logró hacer un buen trabajo en una investigación. El mensaje es no verse a sí mismo como parte de un patrón fijo, sino ser flexible y capaz de cambiar a lo largo de la vida.

V. En resumen: La esencia de la educación es “conocerse a uno mismo y vivir con la incertidumbre”

El diálogo regresa a la pregunta inicial: ¿para qué sirve realmente la educación? La respuesta es que no se trata de obtener calificaciones o títulos, sino de permitirte conocer el mundo y a ti mismo, y aprender a vivir con la incertidumbre. Ya sea en la vida universitaria o en cualquier otro momento de tu vida, lo importante es encontrar tu propio ritmo: no dejar que los demás te juzguen, no dejarte confundir por las “posibilidades ilimitadas”, y dedicarte a lo que realmente quieres hacer para crecer permanentemente.

Este diálogo sirve como un espejo que refleja la ansiedad de los jóvenes contemporáneos y ofrece soluciones prácticas: piensa menos en lo que “debes hacer” y más en lo que quieres hacer, tomando el control de tu propia vida.