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Una frase de un colega hirió profundamente al líder alemán, y no ha podido recuperarse en todo el año.

原文:同事的一句话,深深扎了德国领导的心,他一整年都没缓过来

Resumen del contenido central

El sistema de distribución social alemán, que parece promover un “alto nivel de bienestar y la igualdad entre ricos y pobres”, en realidad funciona como un mecanismo que “castiga a quienes se esfuerzan y recompensa a quienes se quedan sin hacer nada”. Esto se logra a través de un renglón de partida muy bajo para el impuesto sobre la renta personal combinado con tasas impositivas progresivas excesivamente altas, lo que despoja a la clase media y, al mismo tiempo, utiliza beneficios sociales ilimitados para mantener a los perezosos. Como resultado, surge una situación extraña en la que “quien más trabaja, menos gana”, mientras que aquellos que no hacen nada también pueden sobrevivir. Este sistema choca frontalmente con el valor de trabajo y prosperidad propio de la cultura china, lo que ha provocado numerosas quejas entre los chinos que viven en Alemania.

Análisis detallado:

1. Renglón de partida del impuesto sobre la renta personal muy bajo: En Alemania, el renglón de partida para el impuesto es de 12097 euros al año (equivalentes a unos 1008 euros al mes). Cualquier ingreso mensual superior a este monto está sujeto a un impuesto del 14%. ¿Qué significa esto? Los trabajadores de nivel más bajo (como cajeros en supermercados o camareros de cafeterías) ganan entre 1000 y 1500 euros al mes, lo que después de impuestos apenas alcanza los pocos cientos de euros restantes, insuficientes para cubrir incluso los gastos básicos (alquileres y comida en Alemania cuestan al menos 800 euros al mes).

2. Curva impositiva agresiva: Aunque las tasas impositivas en Alemania parecen similares a las de China (entre el 14% y el 45%), su aumento es excesivamente rápido: un aumento de unos pocos cientos de euros en el salario conlleva un incremento del impuesto del 14% al 24%. Por ejemplo, un ingeniero que gana más de 5000 euros al mes paga una tasa impositiva del 42%, mientras que los ricos (con ingresos anuales de cientos de miles de euros) solo pagan el 45%. Esto significa que la clase media es la que soporta la mayor carga fiscal.

3. Beneficios sociales excesivamente generosos: Los “beneficios ciudadanos” alemanes (antes conocidos como Hartz IV) son muy criticados: una persona soltera que no trabaja recibe 563 euros en efectivo más un subsidio de vivienda de 450 euros al mes, lo que suma más de 1000 euros. En comparación, en China el renglón de partida para el impuesto es de 5000 yuanes al mes, y con deducciones especiales por el sustento de padres o hijos, casi nadie que gane menos de 120.000 yuanos al año tiene que pagar impuestos (lo que representa al 70% de la población). En Alemania, cualquier persona que tenga un empleo paga impuestos, incluso los trabajadores de nivel más bajo.

4. Desincentivo al esfuerzo: Este sistema desalienta el trabajo duro, ya que aquellos que se esfuerzan mucho pierden dinero en impuestos, mientras que quienes no hacen nada reciben beneficios significativos. Esto lleva a una situación en la que “trabajar más no significa ganar más”.

5. Impacto en las familias con dos empleados: El sistema alemán también penaliza a estas familias: un aumento del salario solo conlleva un beneficio fiscal reducido, y el impuesto es más alto cuando ambos cónyuges trabajan, lo que fomenta que uno de ellos se quede en casa para cuidar de los hijos. Como resultado, muchos optan por no esforzarse demasiado.

Conclusión:

Este sistema alemán enfrenta una fuerte oposición entre la comunidad china, especialmente entre aquellos con educación avanzada y un espíritu emprendedor que creen en el valor del trabajo duro. El hecho de que los ricos paguen tasas impositivas más bajas que los trabajadores de clase media demuestra que el sistema no promueve la igualdad, sino que castiga a quienes se esfuerzan. Esto cuestiona si este tipo de “comunismo” (que busca la igualdad) realmente beneficia a la sociedad en general.

¿Te parece razonable este sistema?