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¿Es la IA tan importante como Internet? Un analista de primer nivel de Wall Street: Estamos en 1997; la distribución es el verdadero elemento defensivo.

原文:AI和互联网一样大吗?华尔街顶级分析师:我们正处于1997年,分发才是真护城河

Resumen del contenido central

Este artículo contiene un análisis sereno de las tendencias de la IA por parte del analista tecnológico Benedict Evans: la IA es una tecnología revolucionaria similar a Internet, pero en estos momentos se encuentra en la misma etapa que Internet en 1997; todos saben que es importante, aunque aún no hemos comprendido sus aplicaciones realmente disruptivas. La IA reemplazará tareas básicas, pero las habilidades de juicio avanzado (como asesoramiento o negociaciones legales) se volverán aún más valiosas. La clave de la competencia no radica en la tecnología de la IA en sí, sino en “dónde los usuarios la utilizan” (es decir, los puntos de distribución). El empleo no desaparecerá, pero se reestructurará; las personas deben aprender sobre la IA teniendo en cuenta problemas reales. Las emociones negativas hacia la IA no son algo malo, sino una señal de que la tecnología se está integrando en nuestra sociedad.

I. La IA ahora es como Internet en 1997: bulliciosa, pero aún no ha llegado el momento de la disrupción

Benedict compara la IA actual con Internet en 1997: en aquel entonces, todos hablaban de crear sitios web, pero Google aún no existía, el iPhone tardaría 10 años en aparecer y el broadband no estaba generalizado; las aplicaciones que realmente cambiarían la industria (como el comercio electrónico o las redes sociales) todavía no estaban disponibles. Lo mismo ocurre con la IA hoy en día: automatizar el servicio al cliente, escribir código, generar contenido, etc., son solo aplicaciones básicas.

Afirma que las verdaderas aplicaciones disruptivas de la IA (esas que podrían cambiar completamente una industria) aún están a 5-10 años de distancia. Lo que más le sorprende es la velocidad de evolución de la IA: hace unos años, la gente se preguntaba si la IA podría escribir artículos; ahora, la pregunta es cómo utilizarla para crear buenos artículos. Este cambio ha sido mucho más rápido de lo esperado.

II. ¡Contrario a lo intuitivo! ¿Después de la popularización de la IA, los asesores de alto nivel serán más demandados?

Podría pensar que la IA competirá con los asesores profesionales, pero Benedict observa que la demanda por abogados y consultores estratégicos ha aumentado. La razón es simple: la IA hace que obtener conocimiento sea más fácil (por ejemplo, generar contratos o encontrar casos legales), pero juzgar cómo utilizar ese conocimiento se ha vuelto más escaso. En el ámbito legal, la IA puede redactar contratos, pero no puede evaluar las intenciones de las partes en negociaciones complejas ni ofrecer sugerencias en situaciones de regulación incierta; estas tareas que requieren juicio humano siguen siendo responsabilidad humana.

Además, cuando los trabajos básicos son reemplazados por la IA, la demanda por servicios de mayor valor aumenta. Por ejemplo, si un bufete legal utiliza la IA para procesar diez veces más documentos básicos, necesitará más asesores especializados para manejar problemas complejos. En resumen, el conocimiento en sí no es tan valioso como su interpretación y análisis.

III. El “foso defensivo” en la era de la IA: no es la tecnología, sino dónde se utiliza

Muchas personas piensan que la competencia en la IA se basa en la capacidad de los modelos, pero Benedict sostiene que la diferencia entre los modelos básicos está disminuyendo y los precios de las API también están bajando; por sí sola, la tecnología no es suficiente para ganar. El verdadero “foso defensivo” radica en el punto de distribución de la IA, es decir, dónde los usuarios la utilizan.

Microsoft ha integrado funciones de IA en Word, Excel y Teams; Google la incluye en su buscador; Apple tiene asistentes inteligentes en sus dispositivos. Los usuarios usan estos herramientas a diario, por lo que naturalmente preferirán las funciones de IA incorporadas en ellas en lugar de descargar aplicaciones desconocidas. La oportunidad para nuevas empresas no es crear modelos mejores que GPT-4, sino encontrar escenarios específicos (como problemas en una industria determinada) y utilizar la IA para resolver esos problemas, estableciendo así una ventaja a través de datos exclusivos y relaciones con clientes. Por ejemplo, un sistema de IA que ayuda a los médicos a redactar historiales clínicos es más útil que una IA generalista.

IV. ¿La IA nos quitará el trabajo? No te preocupes: primero quitará las tareas

Benedict afirma que no hay razón para temer que la IA nos quite nuestros empleos; lo que hará será reemplazar las tareas, no los trabajos en sí. Cada trabajo consiste en una combinación de tareas: un radiólogo, por ejemplo, tiene que leer imágenes médicas, redactar informes y comunicarse con los pacientes. La IA puede reemplazar estas tareas, pero la comunicación y la formación de los médicos siguen requiriendo intervención humana.

En todas las revoluciones tecnológicas (la electrificación, Internet), hubo preocupaciones sobre desempleo, pero al final la demanda aumentó y surgieron nuevos empleos. La IA puede reducir el costo de los servicios legales, lo que permitirá que más personas puedan contratar a abogados, lo que llevará a un aumento en la demanda por estos profesionales. Para las personas, el consejo es no aprender sobre la IA por el mero hecho de hacerlo, sino encontrar un problema que les importe y luego utilizar la IA para resolverlo. Por ejemplo, si eres diseñador, usar la IA para crear borradores rápidamente puede ser más útil que simplemente aprender herramientas de IA.

V. Cuanto más fuertes son las emociones negativas hacia la IA, más importante es ella

Actualmente, muchas personas desaproban a la IA (por preocupaciones sobre privacidad o desempleo), pero Benedict considera que esto es positivo: cuando una tecnología incomoda a la gente común, significa que ha salido del ámbito tecnológico y se ha integrado en nuestra vida diaria. Durante la era de Internet también hubo reacciones negativas (como preocupaciones sobre privacidad o noticias falsas), pero eso demostró su importancia.

El futuro de la IA no será solo bueno ni solo malo; al igual que Internet, traerá tanto conexiones como información falsa. Su consejo es no sacar conclusiones precipitadas y mantener el curiosidad, concentrándose en lo que se puede hacer en el presente.

Finalmente, Benedict menciona dos máximas que guían su análisis de la IA: “Depende” (cualquier predicción sobre el futuro debe considerar las circunstancias específicas) y “Probablemente estará bien” (las cosas generalmente no son tan malas como parecen). Este enfoque es sereno y pragmático, sin exageraciones ni pesimismo.