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¿Por qué no nos preocupamos por lo que ingresa en nuestro cuerpo?

原文:为什么,我们不放心入口的东西?

Resumen del contenido principal

Este artículo toma como punto de partida la transformación vertiginosa de la industria fotovoltaica, que ha pasado de obtener enormes ganancias a sufrir pérdidas en toda la cadena de valor, para revelar el “dilema del prisionero” generado por la competencia a precios excesivamente bajos: las empresas que se mantienen fieles a la calidad y las ganancias son eliminadas, mientras que aquellas que reducen los precios al mínimo logran sobrevivir temporalmente, pero al final toda la industria cae en un ciclo vicioso de daño mutuo. El artículo compara este escenario con el caso positivo de宁德 Era y señala los tres costos ocultos de la competencia a bajos precios (degradación de la calidad, agotamiento de los recursos humanos y desaparición de la innovación), destacando que la verdadera competitividad proviene de barreras tecnológicas y una marca con valor agregado, factores que permiten controlar los precios. El artículo aboga por que la industria regrese a una competencia basada en el valor en lugar de una lucha por los precios más bajos.

I. La industria fotovoltaica: un giro mágico de “ganancias fáciles” a pérdidas totales

En 2022, la industria fotovoltaica era muy atractiva: Tongwei obtuvo ganancias de 25.7 mil millones y Longi, de 14.8 mil millones; sin embargo, para 2025, ambos sufrieron pérdidas significativas: Tongwei perdió 9.6 mil millones y Longi, 6.4 mil millones. La tasa de beneficio bruto en la producción de silicio cristalino de alta pureza incluso se volvió negativa, y en el primer trimestre de 2026, Tongwei registró una pérdida del 4%. Esto no es un problema de empresas individuales, sino un “suicidio colectivo” de toda la industria:

  • La raíz del problema es la competencia desenfrenada por los precios: las empresas están dispuestas a vender sus productos por debajo de su costo para capturar el mercado, con la esperanza de poder aumentar los precios y recuperar sus pérdidas más tarde.
  • El exceso de capacidad es un problema crónico: en 2025, la capacidad fotovoltaica era tres veces mayor que en 2019, pero la demanda solo se duplicó, lo que resultó en un tercio de la capacidad no utilizada. Además, las autoridades locales apoyan a las empresas líderes para evitar su quiebra, por lo que nadie quiere retirarse, llevando a un círculo vicioso en el que los precios bajos conducen a ganancias más reducidas, a menos inversión en I+D y, por consiguiente, a nuevas reducciones de precios.

II. Los tres costos ocultos de la competencia a bajos precios: los consumidores y la sociedad pagan el precio

Aunque los precios bajos parecen una ventaja, esconden consecuencias invisibles:

1. Degradación de la calidad: cuando las empresas sufren pérdidas, recurren a medidas disimuladas para ahorrar costos (utilizando materiales de menor calidad, simplificando los procesos de producción y omitiendo controles). Esto se refleja en productos no conformes con las normas, como los bocadillos y platos preparados que han sido objeto de inspecciones. En última instancia, los consumidores asumen riesgos para su salud, y la sociedad paga el precio de la pérdida de confianza en la industria.

2. Agotamiento de los recursos humanos: para reducir costos, las empresas disminuyen los salarios de sus empleados y eliminan programas de formación. Los trabajadores no ven aumentos salariales durante años, lo que dificulta el desarrollo de sus habilidades y afecta su capacidad de consumo, siendo esta una de las principales razones del bajo nivel de gasto de los residentes.

3. Desaparición de la innovación: cuando las empresas solo logran sobrevivir con pérdidas constantes, no tienen recursos para invertir en I+D. La industria fotovoltaica es un ejemplo claro: sin ganancias, la tecnología se estanca y solo se puede mantener a través de precios bajos, creando un círculo vicioso.

III. El “bug mortal” de la competencia a bajos precios: no se puede derrotar a los competidores si primero se agota uno mismo

Muchas empresas piensan que al eliminar a sus rivales podrán monopolizar y aumentar los precios, pero esto no funciona en industrias con capacidad excedente:

  • Los competidores no pueden ser eliminados: las autoridades locales evitan la quiebra de las empresas líderes (con políticas de apoyo), lo que proporciona a todas ellas una especie de “inmunidad”.
  • Las empresas se derrumban primero: vender por debajo del costo significa desangrarse financieramente, y con el tiempo, la falta de flujo de caja las lleva a la bancarrota. La situación actual de la industria fotovoltaica es una prueba de ello: todas las partes de la cadena de valor sufren pérdidas, y nadie puede salir indemne.

IV. La lección de宁德 Era contra la competencia desenfrenada: mantener las ganancias es clave para un futuro sostenible

Aunque también pertenece a la industria de energías renovables,宁德 Era ha seguido un camino diferente: en 2025, su ingreso fue de 423.7 mil millones y su beneficio neto, de 72.2 mil millones, con una tasa de beneficio bruto estable entre el 21% y el 22%. Su secreto es mantener sus ganancias:

  • Respetar el umbral de rentabilidad: no participa en guerras de precios por debajo del costo, asegurando así fondos para invertir en I+D.
  • Usar la tecnología para ganar mercado: cada nueva generación de productos (baterías CTP, baterías Kirin y baterías de ion sodio) se basa en avances tecnológicos, no en reducciones de precios.
  • Crear un ciclo virtuoso: ganancias razonables → inversión continua en I+D → liderazgo tecnológico → mayor rentabilidad. Esto demuestra que la producción china no necesita recurrir a una competencia basada en precios bajos; con determinación y estrategia, es posible lograr el éxito.

Conclusión: La verdadera competitividad no radica en los precios, sino en el poder de fijarlos

El artículo concluye señalando que la verdadera competitividad no reside en quién vende más barato, sino en quién tiene el poder de decidir los precios. Este poder proviene de barreras tecnológicas, una marca reconocida y ventajas ecológicas, todos factores que requieren un soporte financiero para ser desarrollados. Los precios bajos pueden parecer atractivos, pero en realidad son perjudiciales y pueden arruinar toda la industria. Solo regresando a una competencia basada en el valor se pueden beneficiar empresas, consumidores y sociedad.